DESAM MUÑOZ & CARLOS DE DIEGO

EL SUEÑO SEVILLANO

Hace 3 años que el diagnóstico de un síndrome mielodisplásico llegó a la vida de la familia de Carlos y Desam. Desde entonces, Desam ha pasado por una montaña rusa de emociones: miedo, incertidumbre, sufrimiento, tristeza, alegría, fuerza, generosidad y empatía. Todo este viaje le ha llevado a querer participar en esta campaña, ponerle cara a la enfermedad “para intentar ayudar con nuestra experiencia a todos los que estén pasando por este proceso ahora mismo”.

El cáncer les ha dejado inestabilidad laboral y económica en casa, algo que le preocupa y mucho, así como que la enfermedad vuelva a aparecer. Sin embargo, prefiere pensar en sus pasiones: su marido, sus hijos y los viajes que seguro están por llegar, entre ellos, Sevilla. De ahí que en su dibujo aparezca una mujer pensativa reponiéndose del dolor y buscando la belleza y la alegría de la ciudad de la Giralda.

Me preocupa la inestabilidad económica de mi casa desde que llegó la enfermedad

ROMPIENDO CADENAS

Este campeón de bateles del Cantábrico con 18 años, amante del deporte, del mar y del buen comer, como buen vasco que es, vio su vida truncada cuando la enfermedad apareció en su vida. Tras 4 meses en el hospital y un trasplante de médula, se siente agradecido por la generosidad de los donantes aunque “marcado de por vida” por una enfermedad que le ha dejado físicamente tocado para practicar deporte y para trabajar.

El corredor de su espalda llegando a la meta y rompiendo las cadenas representa el esfuerzo de superación y la consecución del premio económico al ganar, dejando el pasado atrás.

La inestabilidad laboral le quita el sueño, al igual que el miedo a la recaída y al paso del tiempo. Sus amores pasan por el running, la bicicleta, el remo y por supuesto, su familia.

Me siento agradecido por la generosidad de los donantes de sangre y de médula