CAROLINE REYES & MIRIAM RINCÓN

LOS BAILES DE LA ALEGRÍA

En plena adolescencia, con 14 años, un linfoma de Hodgkin entra en la vida de Caroline, y por ende, de su familia. Desde entonces, dos años de hospitalizaciones afectaron a su vida social y sus amigos se separaron de ella, aunque la expresividad y alegría que Caroline tiene le sirvió para hacer nuevos compañeros dentro del hospital e incluso algunos amores. “Yo era una chica superpasota y tímida y la enfermedad me ha enseñado a ser más abierta y a tomarme la vida con más sentido. Ya paso de las tonterías”. En su espalda podemos ver varias figuras de mujeres bailando (una de sus pasiones) enmarcadas en fotografías que congelan el paso del tiempo (uno de sus miedos).

Quiere estudiar enfermería para “ayudar a los demás a pasar por un trago que yo también he pasado y enseñarles que de esto se puede sacar mucha fortaleza”. La gente, dice, “ve el cáncer como el fin pero en realidad puede ser el principio de una nueva vida”.

Hay que enseñar a los que pasan por esta experiencia que de esto se puede sacar mucha fortaleza

BAILANDO SOBRE LAS NUBES

“Está claro que la vida de una niña de 12 años que tiene un cáncer ya no vuelve a ser la misma y más cuando tienes que pasarte más de 1 año en el hospital y dos meses aislada”. Sorprende la madurez de Miriam, que con sus 17 años habla como una adulta. La enfermedad le ha dejado secuelas físicas y cicatrices que nunca se borrarán, pero le ha dejado también una mentalidad de “aprovecha cada minuto de tu vida y dale importancia a las cosas que realmente la tienen”.

Miriam habla libre y claramente de la enfermedad porque “hay que normalizar el cáncer”. “Cuando vas por la calle con un pañuelo en la cabeza te siguen mirando y seguro que piensan que te vas a morir”. Miriam adora bailar y la música flamenca, además de salir de fiesta y la moda. Sus miedos: las alturas y la pérdida de sus seres queridos y amigos. “Cuando pasé tanto tiempo en el hospital perdí amistades muy importantes. Ahora disfruto de ellos tanto como puedo”.

Cuando vas por la calle con un pañuelo por la calle te siguen mirando y seguro que piensan que te vas a morir