SARCOMA DE RODILLA

SABINO BERMEJO

Diagnosticado en marzo de 2014, la vida de Sabino ha dado un vuelco de 180 grados. El sarcoma de rodilla le ha causado problemas de movilidad, laborales y económicos. Su pierna derecha ya no le permite trabajar en lo que él siempre ha trabajado. Está a la espera de que le reconozcan la incapacidad laboral. “Yo no me veo con fuerzas para desarrollar mi oficio, en el cual tengo que estar 7 horas de pie. Ahora me gustaría reorientar mi trabajo para buscar algo de media jornada, que no fuera físico, para poder pagarme mis facturas porque el sueldo que yo tenía va a quedar bastante mermado. Y tiene que ser sólo de media jornada, ya que el resto de mi tiempo me lo quita la rehabilitación y las constantes revisiones médicas”.

“Yo era una persona muy activa, inquieta, iba al gimnasio y viajaba muchísimo. He visitado gran parte del mundo. Ahora las secuelas físicas de la enfermedad me limitan para todo”. Sin embargo, Sabino sabe que de todo se puede sacar algo positivo. “Lo mejor de esta experiencia ha sido darte cuenta de qué personas merecen la pena de verdad”. Lo peor, el tiempo que le ha llevado aceptar la enfermedad, las limitaciones de movilidad y el entender que el cáncer no ha sido un castigo, “sino algo que te toca por azar”.

Lo que peor llevo es el tener que estar, al menos durante los próximos años, ligado a un hospital de por vida