SARCOMA DE MAMA

MARÍA FRANCO

A los 23 años María se enfrentó con un diagnóstico de sarcoma de partes blandas, un cáncer raro que la ha obligado a aprender y a informarse mucho sobre este tema. “Un día me llamó mi médico a las 11 de la noche para decirme que al día siguiente fuera al hospital. No salí de allí en un año y medio”. La vida de María se frenó por completo para centrarse únicamente en su salud. Dejó de lado trabajo, amigos, todo lo necesario para entregarse a un equipo médico que se enfrentaba a un cáncer que pocas veces habían visto. “A día de hoy hay mucha desinformación acerca de esta patología y cada revisión y cada prueba es casi un ensayo prueba/error”.

A los seis meses de terminar los tratamientos María se enfrenta de nuevo al mundo laboral. “Mi empresa consideraba que no podía rendir al mismo nivel que antes y decidieron prescindir de mi”. Este nuevo bache en su vida no le impidió seguir adelante y se decidió a emprender montando su propio negocio. “Estando 10 días al mes en el hospital con revisiones y pruebas es muy difícil compaginarlo con un trabajo, además, las que las secuelas físicas y psicológicas son un handicup”.

Sin embargo, pasados tres años del diagnóstico ha sido una experiencia positiva en su vida. “Antes tenía una vida frívola y el cáncer ha cambiado mis prioridades y valores. Mi pareja tampoco fue capaz de afrontar mi enfermedad y aunque en su momento fue muy duro, ahora sé que con quien comparto mi vida lo hago plenamente”.

María ha cambiado completamente a nivel personal y afectivo. “Ha sido un cambio total. El cáncer ha sido un antes y un después en mi vida, pero por suerte ahora estoy segura de que tengo una vida plena y feliz”.

Los protocolos médicos no me dejan tener una vida normal