CÁNCER PAPILAR

CELIA ESCOBAR

El cáncer papilar que le diagnosticaron a Celia hace siete años la ha llevado varias veces a pasar por el quirófano, aunque no ha dejado de trabajar en todo este tiempo. “La empresa se ha portado muy bien con mi situación, respetando mis bajas y mis revisiones”.

Cada día es un cambio. Hay días de fatiga y días de hiperactividad. Tanto en el trabajo como en casa Celia ha tenido que comportarse como una “superwoman”. Gracias al apoyo familiar y de amigos ha conseguido salir para adelante.

“La enfermedad sí ha marcado un antes y un después en mi vida. Tuve que buscar apoyo psiquiátrico por depresión y ansiedad porque sentía que lo necesitaba”. Para Celia la palabra cáncer era un tabú. Lo tenía completamente unido a la palabra “muerte”, por lo que hasta tres o cuatro años después del diagnóstico no llegó a aceptarlo. “Me costó mucho normalizarlo”. Ahora Celia es voluntaria en la asociación AECAT, la asociación de afectados por cáncer de tiroides, para ayudar a otras personas que están ahora al principio de este “trayecto”.

Desde que tengo cáncer valoro el día a día, valoro cualquier cosa sencilla como que me de el sol en la cara