CÁNCER DE ÚTERO

MILA MARTINENKO

Mila reconoce, con su acento ruso, que una de las cosas que más rabia le da es que esta experiencia le ha dejado muy sensible. “En mi país las personas tienen que ser fuertes, y yo ahora no aguanto el llanto y a veces me cabreo conmigo misma”. El cambio emocional que ha vivido Mila le hace disfrutar cada día de las llamadas de sus familiares y del apoyo que le dan las pacientes que ha encontrado en GEPAC . “Siento la solidaridad entre nosotras y me siento muy arropada”.

Un año y medio después de que le diagnosticaran de cáncer de útero y con un linfedema que le está causando problemas, se siente “fatigada, cansada y con problemas estomacales”. Mila trabajaba en hostelería pero desde que comenzó los tratamientos no se encuentra en condiciones de retomar su vida laboral.

La fuerza que Mila saca de dentro se nota en sus ganas de seguir adelante. “El lema que tengo ahora en mi vida es: nunca tires la toalla. Eso es lo principal”.

Cada vez que tengo que ir al médico siento miedo por qué me dirán. Eso creo que me va a durar toda la vida