CÁNCER DE TIROIDES

EVA ARIAS

“Felizmente remitida”, así es como está Eva ahora mismo. Después de dos operaciones y dos radioyodos desde 2004, el cáncer le ha cambiado todo su esquema vital. Consiguió ser madre de su tercer hijo tras la primera remisión, a pesar de que todo el mundo le advirtió que no podría. “A mí mi hija me ha generado vida”.

Sigue con miedo a las revisiones, y en silencio, de cara a que el entorno no sufra. “El miedo no me lo he podido quitar”. Antes de la enfermedad Eva trabajaba con mucha responsabilidad por el puesto que ocupaba, con mucho estrés y actividad. “A la semana de operarme la primera vez ya estaba trabajando. Me lo tomé como una cosa más en mi vida casi sin importancia”.

“Lo que peor llevaba en aquella época era que la gente tuviera lástima de mí. Mi aspecto físico me impedía reconocerme”. Toda esta situación llevó a toda su familia a un “exilio” durante unos meses para descansar y que Eva se dedicase básicamente cuidarse. “Vendimos mi casa, dejamos el trabajo y todos nos marchamos a la playa para hacer algo que hasta entonces no había hecho, que era cuidarme”.

La incorporación laboral fue horrible para Eva porque nunca ocultó su experiencia con el cáncer mientras buscaba trabajo, así que ante la imposibilidad de encontrar nada, se hizo autónoma. Para entonces, “ya no me importaba nada los temas materiales y monetarios. Me he vuelto hipersensible, valorando mucho las pequeñas cosas y disfrutando de mi familia y mis amigos”.

Tras el cáncer nadie me quiso dar la oportunidad de trabajar. Fui yo la que tuve que crearme mi propio puesto laboral