CÁNCER DE TIROIDES

RUTH BENÍTEZ

En remisión desde que le diagnosticaran un cáncer de tiroides en 2001, han tenido que pasar muchos años para que Ruth no sienta incertidumbre y preocupación cada vez que tiene que ir a hacerse una revisión,  a pesar de que a los cuatro años del primer diagnóstico tuvo una recaída. “Estuve yendo a trabajar tan sólo un mes después de que me operasen, aunque muchas veces lo hacía en muy malas condiciones ya que estaba siendo tratada”.

El cáncer le ha ocasionado muchos problemas de atención, concentración e incluso memoria, sobre todo al principio, ya que “está claro que la hormona sintética que tomamos para regular el tiroides no cumple al 100% la función de la glándula”.

Para la familia fue una experiencia muy mala. “Yo tuve que estar disimulando lo mal que estaba para que mi madre no sufriera tanto, cuando lo que realmente necesitaba era explotar”. La ayuda psicológica llegó en la segunda intervención tras años de tratamientos sin buenos resultados aparentes. “En esa época lo pasé fatal físicamente y pasé mucho miedo, sobre todo por mi hija”. Sin embargo, la experiencia de la enfermedad también ha tenido su lado positivo en relación a todo lo que ha podido ayudar en la creación de AECAT, la asociación de afectados por cáncer de tiroides y en GEPAC. “Crear algo positivo de algo negativo. Eso ha sido lo mejor”.

Tardas mucho tiempo en volver a sentirte física o anímicamente igual que antes o quizá simplemente es que te acostumbras a tu nuevo yo